Covid 19 y los trastornos del sueño

El sueño es una actividad relajante que nuestro cuerpo necesita para que funcione correctamente. Los trastornos del sueño no son una enfermedad grave, pero son las consecuencias de no dormir con regularidad, si pueden ser: cansancio, dificultad para concentrarse, irritabilidad, agotamiento físico, etc.

¿Por qué ocurren?

Existen diferentes trastornos del sueño y, según la edad, es más probable que ocurra uno u otro. Podemos dividirlos en dos grupos:

Disomnias: Son cambios en la cantidad y calidad del sueño, como insomnio, hipersomnia, alteraciones del ritmo sueño-vigilia, ansiedad del sueño. Estos tipos de cambios suelen ocurrir durante la adolescencia o la edad adulta.
Parasomnias: son cambios que ocurren durante el sueño, como pesadillas, terrores nocturnos, bruxismo, sonambulismo y enuresis. Aparecen con mayor frecuencia en la infancia o la adolescencia.


El origen de estos cambios es muy diverso, a veces se debe a la existencia de otras patologías, a veces debido al tratamiento farmacológico que las ocasiona, debido a problemas respiratorios, etc. Pero una de las causas más comunes, cuando no tiene un origen patológico, es el estrés y el miedo.

El parto ha causado mucho estrés tanto en niños como en adultos. El cambio de rutinas, el miedo a la enfermedad, el miedo a la nueva situación laboral, la sobrecarga de tareas -hogar, trabajo, hijos-, no salir de casa o ver a familiares o amigos han creado una sobrecarga emocional en todos. Y más aún en las personas mayores, ya que el virus las ataca de forma más agresiva. Es normal que los niños tengan pesadillas o vuelvan a orinar por la noche, que los adultos tengan dificultad para conciliar el sueño o que se despierten varias veces durante la noche para romper el ciclo.

Recomendaciones para mejorar la calidad del sueño

Por lo general, cuando finaliza esta crisis causada por el virus, los trastornos desaparecen, pero mientras tanto podemos utilizar una serie de rutinas para mejorar el sueño.

Mantener los horarios habituales: Es bueno seguir las rutinas en los horarios, es decir, adultos y niños se levantan a la misma hora, fijan horarios de trabajo y estudio, horarios de comida y acostarse a la misma hora todos los días.
Diferencias entre diario y fin de semana: Como en la situación habitual, se deben realizar diferentes actividades durante el fin de semana. Es decir, no es bueno estudiar ni trabajar los 7 días de la semana, la mente necesita descansos.
Cámbiate de ropa: levantarte y estar en casa todo el día en pijama no es una buena rutina. Nuestro cuerpo tiene que interpretar que estamos realizando diferentes actividades.
Luz solar: Para que nuestro cuerpo se sienta cómodo de día y de noche, es recomendable regalarnos el sol, ya sea caminando, comprando o asomando la cara por la ventana. Además de todos los beneficios que el sol puede traernos a nivel orgánico, los rayos del sol activan nuestras neuronas y ponen en marcha el cerebro.
Ejercicio: Necesitas estar físicamente activo a diario, puede ser intenso o no, depende de nuestras necesidades. Mantener el cuerpo activo ayuda a mantener la mente sana. Sin embargo, es mejor hacer este ejercicio antes de las 6:00 p.m.
Alimentación: Presta atención a tu alimentación, una dieta equilibrada evitará una digestión difícil y te ayudará a conciliar el sueño. Trate de cenar dos horas antes de acostarse y evite las comidas y bebidas excitantes.
Dispositivos electrónicos: La luz de pantallas como teléfonos inteligentes, tabletas o computadoras cambia el ritmo del sueño cuando se usan al final del día. Si los niños o adolescentes suelen usarlos, es mejor que jueguen con otras cosas o lean libros por las tardes.
Y, por supuesto, si tiene problemas para conciliar el sueño, es mejor evitar las siestas.

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